Numerosos ensayos, material histórico, así como novelas que apuntan en este sentido hablan de unos supuestos viajes que realizó a la India, y donde fue llamado, al pasar de los años, como el Santo Issa, o Issa-buda, equivalente a profeta o hijo de Buda reencarnado.
Esta versión oriental de los hechos ha sido considerada una de las herejías más antiguas, y nunca ha terminado de desaparecer por completo. Así vemos que para muchos creyentes del dogma cristiano occidental puede parecer irreverente la idea que Issa-buda era Jesús o peor aún su hermano gemelo. Estas ideas formaban parte de las creencias de los cristianos primitivos de países tales como Egipto, Siria, India o Irlanda.
En 1894 el periodista ruso Nicolás Notovich publicó en francés el libro “La Vie inconnue de Jésus-Christ” (La vida desconocida de Jesucristo). Dicho material, que muy posteriormente también ha sido editado en español bajo el título “La vida secreta de Jesús” (Ed. Obelisco, 1996; 2ª ed. 2005), causó gran revuelo entre las altas autoridades católicas y protestantes de aquellos años.
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En este lugar visitó el convento Himis (Leh, capital de Ladagh), cuna de la secta del Buda Gotama, y ahí se encontró con los famosos archivos de Lhasa. La historia de estos rollos, copias que llegan a 84.000 manuscritos disgregados en estos santuarios, habla que hace 3000 años Buda se encarnó en el príncipe Sakiamuni, el cual propagó las doctrinas de sus veinte reencarnaciones. Una de ellas aconteció hace 2000 años, cuando se reencarnó en el hijo de una familia pobre, el que debía de aclarar la vida de ultratumba a los infelices. Así que cuando el sagrado niño alcanzó cierta edad se le condujo a la India para que estudiara las leyes de Buda. Este era el Santo Issa, nombre oriental de Jesús al que se veía como profeta e hijo reencarnado de Buda.
Esta biografía budista consistente en 244 versos escritos en lengua Pali, siglos después de la muerte de Cristo, explican las versiones sobre Issa.
Según la segunda parte del libro escrito por el ruso, los versos gnósticos relatan que a los trece años Jesús, de acuerdo a la tradición antigua israelita y árabe, debía tomar esposa. Entonces Él para no romper la tradición abandonó secretamente la casa de los padres en Jerusalén y marchó hacia oriente, por la ruta de la seda de las caravanas hindúes, con la idea de perfeccionarse en La Palabra Divina. Fue así que viajó por lugares de la India como Juggernsut, Rajagriha, Benarés y otras ciudades santas donde pasó seis años aprendiendo las Leyes de Buda y enseñando sus Sagradas Escrituras.
Issa negó la Trimurti (Trinidad Hindú) y la encarnación de Para-Branma en Visnú Siva y otros dioses. Esto dio paso a conflictos religiosos con la casta sacerdotal de los brahmanes y los castrillas. Éstos tenían monopolizadas la religión y dieron orden de no permitir a la plebe que interviniera en las festividades religiosas.
El Santo Issa, en lugar de obedecer a los brahmanes predicó en contra de ellos. Enterados la casta sacerdotal planearon darle muerte. Como los sudras recibían sus enseñanzas y sabiendo lo que planeaban advierten a Isaa. Éste por la noche se escapa de Juggernaut hacia los Himalayas, en el Nepal meridional, en una zona en la que hacía cinco siglos había nacido Gautama Buda.
Luego de seis años de enseñanzas abandonó el Tibet regresando a Palestina. Entonces había cumplido los 29 años. Cuatro años después, el procurador imperial de Judea, Poncio Pilatos decretó que muriese en la cruz por considerarlo un subversivo instigador de luchas callejeras contra el imperio romano.
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A los 14 años, emigró a Oriente acompañando a unas caravanas, y llegó al margen del Siud (río Indo) y se instaló entre los Arias.
Entre ellos aprendió a comprender a los Vedas, a curar con ayuda de la oración, a enseñar, a explicar las escrituras sagradas al pueblo y a expulsar los demonios del cuerpo de los hombres, restituyéndoles su salud mental. A los 17 años de edad, retornó a Galilea donde visitó a su familia y hermanos de sangre. Después de eso volvió a viajar a las ciudades santas de Djagernat, Rajagriha, Benarés, donde predicó entre los Vaisyas y los Sudras a quienes enseñaba las Sagradas Escrituras.